Los
presupuestos del gobierno vasco para 2020 han visto luz verde gracias
a la abstención de Podemos. El acuerdo, posiblemente facilitado
desde la entente Psoe-Podemos a nivel de gobierno de España, acentúa
el perfil social de los presupuestos destinando algo más de 200
millones a políticas contra la pobreza, feministas y ecologistas.
Especialmente relevante será el incremento de 4% de la RGI para
2020.
El
partido morado ha comenzado a caminar por la estela del pragmatismo,
que no es más que conseguir lo posible en cada momento sin renunciar
a nada. Intentar mejorar las condiciones de vida de la gente más
desfavorecida o, en general, orientar las políticas de los gobiernos
hacía posiciones más progresistas supone encontrarse con la
realidad y gestionar las posibilidades de la política de forma más
práctica posible. En palabras de Lander Martinez "teníamos
la opción de estancarnos en debates fosilizados o avanzar y ser
parte activa en el desarrollo de un modelo social".
Me
gustaría decir que la altura de miras demostrada por Podemos en las
cuentas vascas es síntoma de la maduración del partido. Sin
embargo, contrasta con la obstinación por los ministerios y
vicepresidencias demostrada por Pablo Iglesias en Madrid. Obstinación
llevada hasta el punto de provocar unas segundas elecciones. No estoy
diciendo que el único responsable de la repetición electoral fuera
Pablo Iglesias, pero tuvo su parte.
Por
otra parte, todavía está por ver como entienden los votantes el
paso dado. Tengo mis dudas a este respecto, porque cuando se da un
giro brusco se pueden perder más que cuatro pelos anticapitalistas
(parece ser que la fracción anticapitalista en Euskadi abandona el
partido). Esperemos que no ocurra así, que su electorado sancione la
nueva política.
De
manera distinta piensa la izquierda abertzale que esta lanzando sus
dardos contra Podemos, aspirando a sacar tajada electoral en
las próximas elecciones autonómicas. Se ha quedado sola frente a
los presupuestos en un ejercicio de puritanismo izquierdista
completamente estéril para la sociedad. Recuerdo que en otro tiempo
no tuvieron problemas para abstenerse ante unos presupuestos de
Ibarretxe, menos sociales que estos, pero contextualizados en el
choque nacionalista que supuso el Plan Ibarretxe. Ya se sabe que para
la izquierda abertzale lo primero es la construcción nacional, lo
social.... después. Pero en el momento que escribo estas líneas,
todo apunta a que Bildu se abstendrá en la investidura de Pedro
Sanchez y en los presupuestos navarros, con contenidos sociales
parecidos a los vascos. Si esto se confirma no sería comprensible la
actitud de Bildu en Euskadi a no ser que su política se guiara por
el partidismo-electoralismo más obsceno.
Por último,
el PP sigue con su cruzada contra la RGI. Es una derecha que abraza
el credo neoliberal sin miramientos y sin espíritu crítico.
Considera que la RGI solo sirve para desincentivar el trabajo y para
atraer emigrantes que vienen a vivir sin trabajar. Dos grandes
mentiras con las que pretenden ganarse los espíritus más
conservadores e insolidarios, escarbando en el egoísmo de gentes
sencillas que encuentran en quienes son más pobres que ellos lugar
donde descargar sus iras. El PP no tiene respuesta a la pobreza. La
última reforma laboral no ha servido para reducir las cifras de la
pobreza en España (14.000.000 de personas viven en hogares con menos
de 13.000 € de renta anual). Tal y como se está configurando el
mundo del trabajo, cada día está mas claro que hacen falta medidas
como la RGI, mejorándola.
Resumiendo,
el paso dado por Podemos me parece muy interesante porque abre un
camino constructivo y divulga la cultura del acuerdo entre diferentes
frente a la cultura del choque de trenes que normalmente no resuelve
nada.
